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MONÓLOGO: LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO


Los propósitos de Año Nuevo

Ahora que tenemos tan reciente la fiesta de Año Nuevo, vamos a hablar un poco sobre los propósitos de Año Nuevo, esos que año tras año nos hacemos, siempre los mismos, porque nunca los cumplimos. Es más, los hacemos dos veces al año, en Año Nuevo y en Septiembre, que después de las vacaciones de verano es como un nuevo empezar y cuando en septiembre no los cumplimos, los reciclamos para Año Nuevo y así sucesivamente entramos en un bucle de objetivos incumplidos que  nunca vamos a cumplir, que nos hacen tener un bonito repertorio de propósitos para que  nunca nos falte un motivo para intentar cambiar lo que no queremos cambiar, porque si no ya lo hubiéramos hecho.

Dentro de esos propósitos hay unos clásicos que todos nos proponemos todos los años, o al menos alguna vez en la vida. Todos los años nos los hacemos, aunque no los necesitemos, es como una inercia costumbrista que nos empuja a realizárnoslos porque todo el mundo lo hace, comienzo a enumerar:

1. Adelgazar... Empezamos el siete de Enero la dieta y la terminamos el ocho.


2. Ir al gimnasio... O por lo menos pagar la cuota para ir el primer mes y no volver a aparecer hasta los próximos propósitos.

3. Aprender inglés... Por eso en la gran mayoría de los currículums españoles hablamos inglés nivel medio.

Estos son el “Top Three” de los propósitos de todos los años, todos alguna vez nos los hicimos y nos los seguiremos haciendo. Y es que, de alguna forma , con los propósitos nos empeñamos en cambiar una parte de nosotros mismos que tanto no nos gustará cambiar cuando nunca los llevamos a cabo, porque quizás esa parte la queremos cambiar no por nosotros si no porque, de una forma u otra, nos viene inconscientemente impuesta de cara a la sociedad que nos rodea, en sus diferentes facetas.

La cuestión es qué año, tras año, tras año, nos hacemos los mismos propósitos, y después de fracasar, año, tras año, tras año, seguimos empeñados en repetir propósitos. Lo mismo deberíamos darnos cuenta que esos propósitos no son nuestros, porque siempre los ignoramos, y emplear esa fuerza en sacar adelante lo que realmente queremos.  Deberíamos proponernos ser eso que queremos aunque no sea lo socialmente aceptado.

Dicho esto, y apartada la parte filosofal del monólogo, solo os podemos desear para el Año Nuevo que la dieta llegue a buen fin, que no paguéis la cuota anual del gimnasio por si acaso y que este año en vuestro currículum suba el nivel de inglés. Oye, y si de paso queréis incluir nuevos propósitos como por ejemplo ser vosotros mismos, reíros más,  buscad la felicidad, hacer esa locura que siempre habéis querido hacer y olvidar los típicos propósitos para llevar a cabo los que realmente os hacen felices,  veréis como estos propósitos no os los tenéis que volver a hacer el año que viene, por hacer lo que realmente quieres, ni cuesta trabajo, ni hay que proponérselo. 

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