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MONÓLOGO: MADRID EN AGOSTO


MADRID EN AGOSTO

Si hay una época del año en la que Madrid puede ser tranquilo es esta, agosto. Algo tiene Madrid en agosto que hace huir sin mirar atrás a todo aquel que lleva viviendo aquí todo el año.  Es como si el treinta y uno de julio por la noche dieran el pistoletazo de salida, y comienza el éxodo anual masivo.  Da igual que te vayas a Benidorm,  al Caribe o a las fiestas de tu pueblo, que en agosto no hay pueblo que se precie que no tenga unas, el caso es huir, lo que no tengo claro es si se huye de la ciudad, de la rutina o de ambas a la vez.

Lo mejor de esta situación lo disfruta quien se queda en Madrid en estas fechas, tiene el placer de disfrutar la ciudad sin bullicio.  Puedes ir a trabajar sin atascos,  tardas veinte minutos en llegar y madrugas la mitad, puedes dar hasta marcha atrás en la autovía, puedes pasear por el centro sin acelerarte con el ritmo de la multitud,  tienes jornada intensiva en el trabajo,  puedes ir a cualquier sitio sin tener que esperar unas colas inmensas,  la vida tiene otro ritmo... Hasta el uno de septiembre que llega otra vez la marabunta de gente a terminar con la calidad de vida, para traer de nuevo las prisas y el estrés.

Uno de los mejores momentos es el día que te das cuenta que puedes quedarte en la cama cinco minutos más, o media hora, porque como no hay atasco puedes permitirte el lujo de no tener que ir a trabajar una hora antes. Si ya encima tienes jornada intensiva.... El mes de agosto te sale redondo.

A esto lo han llamado de forma algo despectiva ”quedarse de Rodríguez”, lo que no saben es que la sensación de libertad de “quedarse de Rodríguez” solo es comparable a cuando eras pequeño y te quedabas solo en casa porque tus padres se iban de viaje... ¡¡¡Viva la anarquía!!! . Las leyes de la rutina diaria se rompen,  adiós atasco,  vas al centro ¡¡¡Y encuentras aparcamiento!!!... ¡¡¡ A la primera!!!  Disfrutas de la ciudad sin que la ciudad te coma,  adiós a la sensación de borrego que sigue a la multitud y los días te cunden el doble porque no hay cincuenta mil obstáculos por el camino. Esas reglas no escritas de la ciudad las rompemos durante estos días, y solo impera nuestra regla de poder hacer lo que te dé la gana.

Claro que esto tenía que tener algún peaje, y ese es concretamente el calor que hace en Madrid en agosto.... Calor de ese que estás sudando todo el día,  que aunque estés debajo de la ducha sigues sudando. Pero si lo miras por el lado positivo,  ese calor te ayuda a eliminar toxinas,  que aquí el que no se consuela es porque no quiere.

En fin,  que si sois de esos que en agosto les ha tocado quedarse en Madrid sólo puedo decir una cosa,  disfrutarlo hasta que el uno de septiembre vuelva toda la civilización a Madrid a estropear todo esto,  que hasta dentro de un año,  no volvemos a tener la ciudad para nosotros solos.

P.D.: Si te gusta la lectura, los monólogos y el humor puedes leernos también en Ironías de la vida http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm y en Un tropiezo existencial http://www.puntorojolibros.com/Un-tropiezo-existencial.htm .

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