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MONÓLOGO: EL PODER MÁGICO DE LAS BODAS.


EL PODER MÁGICO DE LAS BODAS.


Las bodas tienen un poder mágico y no,  no me estoy refiriendo al amor, que esto es un blog de ironía y no de cursilería. Me estoy refiriendo al poder de convicción y no ese poder de convicción que te hace decir,  sí quiero o sí consiento, en función de si la boda es católica o civil.  Al poder de convicción que me refiero es ese que ejerce sobre las novias,  esas novias que están hasta las narices de los marrones varios que conllevan los preparativos de una boda y la semana antes de su boda te dicen que no te cases ni muerta, y cuando regresan de la luna de miel, te dicen: ¡Ay tía te lo recomiendo, cásate!... Y tú te quedas pensando: o en la luna de miel en el Caribe ha sufrido una sobredosis de nachos y mojitos o va a ser verdad eso que dicen las malas lenguas que las mujeres somos bipolares.... Que no sé de dónde sacan esas tonterías. 
Si hay que ser sinceras, cada vez nos gustan menos las bodas a las tías, salvo a algunas románticas empedernidas que sueñan toda la vida con un vestido blanco y un día como protagonista. Pero, aunque no lo reconozcamos, y sin caer en ese extremo, todas en algún momento hemos fantaseado, de una forma u otra, con el día de nuestra boda. Pero por falta de presupuesto, que una boda sale por un pico, o por rebeldía, porque no queremos seguir haciendo lo que siempre se ha hecho, casarse, empezamos a "pasar" de ese concepto de boda. Hasta que un día nuestra pareja nos lo propone, y en ese momento se activa en nuestro cerebro la huella que dejaron en nuestro subconsciente las películas de Disney y gritamos un "Sí" entusiasmadas sin saber por qué ...Porque básicamente llevamos diciendo como diez años que no nos casamos ni borrachas... Volvemos a lo de la bipolaridad. Bueno, pues después de ese "Sí" vienen las consecuencias, es decir, los preparativos de la boda, y ahí es cuando una novia, que no soñó demasiado con serlo, pierde automáticamente los papeles y empieza a provocarle una mala leche aterradora todo aquello que tenga que ver con la palabra "boda".


Dicho todo esto, las semanas antes de la boda, esa novia que no soñó mucho con serlo, es como los indignados del "15-M", protesta por todo, nadie hace nada bien, sobretodo el novio, y todo es demasiado caro. Vamos que le falta hacer una asentada hippie en la tienda de bodas y decir: como no se case Rita yo no me voy a casar. En este momento, cuando la gente de alrededor intente animarla diciéndole que eso es normal y que son los típicos nervios de la boda, les dará un grito que les hará temblar el tímpano diciéndoles: ¡No te cases nunca! Que yo no me quería casar y mira.
Bueno, pues después de esos dos meses de preparativos que le han sabido a pesadilla, después de acordarse veinte veces de la madre del cura o del concejal, después de jurar y perjurar otras veinte veces, todos los días, que no se vuelve a casar en la vida, después de maldecir los doscientos mil arreglos del vestido de novia y las trescientas mil pruebas que conlleva, después de gastarse el sueldo de un año en la boda y requemarse durante meses con ello, después de acabar hasta las narices de la maratón que se ha pegado la última semana antes de la boda con los cincuenta mil preparativos de última hora, pasa la boda y la luna de miel y te dice que te recomienda que te cases y tú pensando: a esta la ha drogado el cura o el concejal, o la han puesto algún estupefaciente en el vestido de novia, que aún le dura el efecto, porque esta no es la misma persona que yo recordaba dos días antes de la boda. Lo que te lleva a pensar en el poder de convicción que tienen las bodas y es que en el fondo, aunque sea muy en el fondo, las bodas tienen dos cosas que a todo el mundo le gustan...Aunque sea solo un ratito: El romanticismo y el protagonismo...Bueno y el “pedete” de la barra libre de la fiesta posterior, pero eso es otra historia. Las bodas acaban convenciendo a cualquiera por muy antibodas que sea porque ese día los novios se quieren mucho, aunque al día siguiente se odien, todos les dicen lo guapos que están y la buena gente que son, todo es alegría y felicidad,....Y eso, un rato, agrada, aunque si durara mucho acabaríamos hasta las narices y mandando a la gente a tomar por saco de veinte en veinte.


Después de todo esto una no sabe cuál es la novia real, si la que parecía una mujer al borde de un ataque de nervios, o la que parecía sacada de la mejor de las comedias románticas americanas...Y es que ni lo bueno es tan bueno, ni lo malo es tan malo, pero cuando estás en la montaña rusa de emociones que desata una boda, encontrar el punto medio donde está la virtud es tan complicado como que te llegue a tocar el Gordo de Navidad y el Euromillon la misma semana .
Y es que básicamente las bodas son como describió su vida García Márquez: Hay que vivirlas para contarlas, con sus ataques de nervios, su mandar a tomar por saco a todo Dios de veinte en veinte, su estrés, su ansiedad, sus discusiones de pareja. Pero también sus emociones, sus buenos momentos, su viaje de novios, porque es una de esas cosas de la vida en la que a veces los momentos buenos superan a los malos.... Por lo menos hasta el día que presentas la demanda de divorcio, ahí conocerás realmente a la persona que tienes al lado. Pero mientras tanto, a recomendar a todo el mundo que se case, como venganza del destino, por lo que sufriste tú, para que el resto del mundo también lo padezca. Que en el fondo creo que es por esto por lo que recomiendan tanto que te cases una vez pasó la boda y la luna de miel, para que tú también te jodas y sufras esa bipolaridad, que no es que la tengas tú, es que la tiene el evento en si, que es una de esas situaciones que te hace sacar lo mejor y lo peor de ti.


Así que, a seguir aconsejando casarse, aunque sea por venganza cósmica, por todo lo que has tenido que pasar para vivir ese momento, que mal de muchos consuelo de tontos. Pero por lo menos tiene premio de consolación, el viajecito de la luna de miel, que lo inventaron no por romanticismo, si no para formatear tu cerebro con un agradable viaje y olvides todas las putaditas que has tenido que sufrir preparando la boda hasta verte dónde estás....con un mojito en el Caribe .


P.D.: Si te gusta la lectura puedes leernos también en: http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm

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