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MONÓLOGO: LAS REBAJAS DE ENERO...


LAS REBAJAS DE ENERO

Si hay dos cosas que caracterizan al mes de enero son: las rebajas y su famosa cuesta... Y aunque parezcan incompatibles se llevan muy bien. Muchas de nosotras tenemos la costumbre de estar esperando el 7 de enero con más ilusión que a los reyes magos, y corremos desesperadas, como si se fuera a acabar el mundo, a por ese trapito que tanto nos gustaba y que ahora que está a mitad de precio nos gusta más. El mayor problema de esto es que al igual que tú, otras doscientas tías más se han ido a fijar en el mismo vestido y conseguirlo te va a costar un par de tirones de pelos.


Cuando digo que la cuesta de enero se lleva bien con las rebajas es debido al gran invento de las tarjetas de crédito, que hacen posponer los gastos de enero, para un poco más tarde. De esta forma lo que hacemos es prolongar la cuesta de enero a lo que viene siendo el año entero.


Yo creo que las rebajas las inventaron para tener entretenidos todos los fines de semana de enero, que aunque las rebajas duren más tiempo, después de enero pierden interés. Claro, venimos de estar entretenidas todas las navidades y de pronto nos quitan las fiestas y tenemos que gastar el tiempo, y lo que no es el tiempo,  en algo. Qué bonito es ese momento en el que estás en el sofá con tu pareja un sábado por la tarde y dices: ¿por qué no vamos al centro comercial?  Y en ese momento tu pareja pone la misma cara que hubiese puesto de haber visto al fantasma de su abuelo y te dice que mejor otro día, pero tú emocionada cómo si te acabara de tocar la lotería saltas del sofá, te arreglas y haces ir por la fuerza a tu pareja a las rebajas, le guste o no, que no le gusta, era por darle el beneficio de la duda. En ese momento cogéis el coche, él va con el mismo ánimo como si fuera a la guerra, y tú vas como si fueras al circo. Llegáis al centro comercial y efectivamente él tenía razón...Es la guerra. Según vais entrando tienda por tienda la cosa va a peor: Colas en los probadores,  colas en la caja,  discusiones por quién lo vio primero,  interminables horas buscando tu talla y todo por un 50% de descuento... Que a ti te compensa, pero que a tu pareja le cuesta la salud... Y entre tanto ajetreo le preguntas: ¿quieres que te mire una camisa?... Y él te dice: no, no hace falta... Mientras piensa: Lo único que quiero que mires es la hora... ¡¡¡Para irnos!!!... Y tú insistiendo: que si “cari” que te busco una camisa... Y él, el pobre, ya no sabe como decirte, que lo que quiere es no perder más tiempo en ese caos.
 

Bueno, el proceso que puedes seguir dentro de una tienda en una tarde de rebajas puede ser más o menos este:  Una vez elegida la ropa que te gusta, proceso que puede tardar entre dos y tres horas, porque nunca tenemos claro cuál es la ropa que nos gusta, y si lo tenemos claro no nos queda bien, por lo tanto el proceso, irremediablemente, se alarga, toca ir a los probadores con un cerro de ropa impresionante, y después de tragarte una cola de dos horas, te quedan otras dos horas más dentro probándote ropa, y otras dos más dudando si te lo llevas o no.  Luego una vez que tienes más o menos decidido qué te vas a llevar te vas a la cola de la caja para pagar.... Otras dos horas.... Y al final pagas y te llega el susto... Efectivamente estaba todo rebajado, pero efectivamente, compraste sin medida, por lo tanto gastas más del doble de lo que gastas normalmente, pero lo bueno de esto es que te has llevado un montón de prendas que probablemente te pongas solo una vez y alguna quede sin estrenar... En fin, lo que se dice una tarde rentable.  Después de esto quieres ir a otra tienda, pero lamentablemente se terminó la tarde... Van a cerrar el centro comercial y en ese momento le dices a tu pareja eso que justamente no quiere oír: cariño, el fin de semana que viene volvemos, que sólo me dio tiempo a ver una tienda... Que no os extrañe que el fin de semana que viene para no ir se invente una amigdalitis y te mande a ir de compras con tu mejor amiga,  que es lo que tenías que haber hecho desde el principio.


Otra cosa muy común que se hace en las rebajas es cambiar los regalos de los Reyes Magos, que como todos sabemos, al tener que leer tantas cartas se lían un poco y a veces se equivocan,  de esta forma nos dan la excusa perfecta para irnos de rebajas sin cargo de conciencia. Así, con la excusa de cambiar las cosas, te vas al centro comercial a pasar la tarde.... Lo bueno es que por el precio de un regalo te llevas dos,  porque después del 7 de enero los regalos de Reyes valen la mitad y te los puedes llevar en  dos por uno.... Lo malo es que como vas a acabar comprado más cosas en las rebajas, tu ahorro se irá detrás de ese vestido tan mono que acabas de ver rebajado.


En fin... Nunca falta el programa de televisión o revista femenina que se precie que no de unas directivas para ir de rebajas y no morir en el intento... Pues ahí van las mías:


-A todas nos gustan las rebajas tanto como nuestras parejas las odian.


-Todas llevaremos a las rebajas a nuestra pareja para que sufra.


-Todas nos iremos de rebajas con nuestras amigas... Para invitarlas a que se compren lo que les queda mal...La mujer, a veces, es el peor enemigo de la mujer.


-Todas compraremos aquello que no nos haga falta y que, preferiblemente, tengamos tres iguales en el armario.


-Y todas,  todas, todas.... Volveremos a casa más feliz que una perdiz por la fantástica compra que hemos hecho... Aunque volvamos contentas y engañadas.


P.D.: Si te gusta la lectura puedes leernos también en: http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm

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