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MONÓLOGO: LA MODA DEL SELFIE


LA MODA DEL SELFIE

Se ha puesto muy de moda hacerse uno una fotografía así mismo en cualquier circunstancia que se precie, moda con la que me siento muy identificada porque de esa manera no tienes que molestar a nadie, ni para que se ponga contigo en la foto, ni para que te haga la foto, es la autosuficiencia fotográfica. Consiste básicamente en utilizar el móvil o la cámara fotográfica para auto-fotografiarte y enseñar al mundo lo que en ese momento estás haciendo, puedes hacerlo tú solo o en grupo, enfrente de un espejo o usando el móvil o la cámara para intentar cuadrar la foto sin mirar, eso ya va en el gusto y la pericia del consumidor, pero lo más importante del “selfie” es que se vea que es una auto-foto, es decir, que no la hizo un tercero que no aparezca en dicha fotografía.

Algo indispensable que ha sido factor necesario para que esta moda del “selfie” se haya podido crear, es que nos encontramos en la era digital, porque como todos sabemos para hacer un “selfie” de esos que quedan bien hay que hacer antes unos quinientos intentos de ensayo-error, es decir, hacemos una fotografía, la miramos, no nos gusta y la repetimos y así sucesivamente hasta que tu “selfie” te guste a ti mismo…¿Os imagináis esto con cámara carrete?...je, je…Solo de pensarlo ya me parece divertido, o nos damos por vencidos y que salga lo que salga, o hacemos un acopio de doscientos carretes para aguantar los innumerables intentos, eso sí, para vernos como hemos quedado no hay remedio, con las cámaras de carrete te la jugabas a una y como mucho hacías dos o tres veces la misma foto por si una de ellas no había quedado bien…¿Os acordáis?…¡Qué tiempos aquellos!...Si algo tenemos que agradecer a la era de la fotografía digital es que ahora nuestros álbumes de fotos lucen mucho mejor…Digamos que son más agradables de ver…Ya solo hay fotos bonitas, porque si sale alguna fea…¡La repetimos!

Volviendo al “selfie” yo creo que nos gusta tanto porque así hacemos nosotros la foto como queremos y nos da la gana y no tenemos que pedir opinión a nadie, nos hacemos las fotos que nos parecen y luego somos nosotros mismo quien escogemos las mejores sin preguntar a nadie si le gusta o no, es uno de esos pocos momentos en los que podemos hacer lo que nos da la gana. En ese momento somos “Juan Palomo yo me lo guiso y yo me lo como” y no pedimos opinión a nadie más que a nosotros mismo sobre cómo nos vemos, tampoco podemos echarle la culpa a nadie más sobre lo mal que hizo la foto y como lo de recriminarnos algo a nosotros mismos no nos va, lo que hacemos es repetir y repetir y repetir hasta que buscamos esa pose tan perfecta que nos haga salir tan bien en la foto que no parezcamos ni nosotros. Por eso no hay perfil en las redes sociales que no tenga o haya tenido un “selfie” como carta de presentación. Se me ocurre una cosilla, como dicen eso de que: Nadie es tan guapo como en su foto de perfil ni tal feo como en su foto del DNI, podrían empezar a incorporar “selfies” a las fotos del DNI y así a nadie le daría vergüenza enseñarlo, porque cuando te vas a hacer la foto del DNI sigue siendo como a la antigua usanza, como mucho tres intentos y tirando, si no sales bien, te jodes con ella los próximos diez años…Si eres como yo que para sacar una foto buena tienes que hacer primero doscientas malas nunca en la vida podrás presumir de DNI.

Esto del “selfie”, como todo, ha tenido su evolución, en su nacimiento las tías nos tenemos que atribuir el merito, porque el “selfie” nació en los espejos de los baños y ascensores donde a todas nos gustaba hacernos fotos cuando salíamos un día “tan apañaditas” de casa. Luego esto fue evolucionando y esos “selfies” salieron de los ascensores y baños para empezar a expandirse por cualquier lugar donde hubiese un espejo al cual fotografiar nuestro reflejo. Después nos dimos cuenta que con la cámara de fotos del revés, con el objetivo apuntando hacia nosotros salían muy bien este tipo de fotografías, de eso un lumbreras inventó la cámara rotativa en los móviles con la puedes hacerte una fotografía mientras te ves en la pantalla y de esa forma se acorta sustancialmente el número de intentos ensayo-error a realizar, y para terminar inventan aplicaciones para móviles y redes sociales como Instagram, en las cuales no sólo podemos mostrar nuestros “selfies” al mundo sino que también podemos hacerle algún que otro retoquillo con filtros y demás historias que a todos nos gusta. A esta evolución, se le sumo otra, la del aumento del número de personas en la foto, el “selfie” nació en soledad, luego se fue incorporando a esa fotografía tu amiga o tu pareja, después un grupo al completo y ahora ya parece el más difícil todavía, cuanta más gente coja en el “selfie en grupo” mejor, hay que intentar meter a cien personas por el objetivo de la cámara fotográfica o el móvil, al mismo tiempo que haces una auto-foto…Qué será lo siguiente…

Como he dicho antes, si algo bueno tienen estás fotografías es que ni molestas a nadie  para que te haga la foto, ni te molestan haciéndote una fotografía que no te gusta. No le jodes la fotografía a nadie por tu aparición en ella y nadie te jode la fotografía a ti, las haces cuando quieres y como te da la gana, las repites una y mil veces, sin tener que decir aquello de: venga chicos repetimos que no ha salido bien…Mientras que aguantas los resoplidos de cansancio de el/la asqueroso/a que siempre sale bien en las fotografías a la primera, te la puedes hacer en cualquier momento en el lugar que estés para mostrarle al mundo a través de las redes sociales dónde estás y que estás haciendo, vamos que es ese chollo fotográfico que nos da la libertad de escoger nosotros mismo la imagen que queremos proyectar hacia los demás sin que la opinión del resto de mundo importe mucho…Por toda esta serie de cosas le auguro una larga vida al selfie, como la que ya  ha tenido hasta ahora a lo largo de toda la historia desde tiempos inmemorables. Porque un “selfie” no deja de ser la versión moderna y actualizada, sin oleo ni lienzo, de un autorretrato de esos que pueden estar adornando las paredes de cualquier museo, donde aparecen pintándose a sí mismos los más grandes pintores de la historia, eso sí, con unas cuantas diferencias, ahora es más rápido, no es necesario que tengas talento para la pintura y sobre todo…Manchas mucho menos.

P.D.: Si te gusta la lectura puedes leernos también en: http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm

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